Los sobresaltos del Caballito
1976
Sobre la calle de Tacuba, a unos pasos del Museo Interactivo de Economía se encuentra El Caballito. Esta escultura representa al mismísimo rey Carlos IV de España vestido como emperador romano.
Fue mandada a hacer por el virrey marqués Branciforte para quedar bien con el monarca. la encargó al escultor y arquitecto valenciano Manuel Tolsá pero como no había presupuesto para hacerla, tuvo que recurrir a donativos particulares. Cuando por fin obtuvieron los recursos, no había suficiente material para terminarla.

Finalmente, en 1803 se encendieron los hornos para fundir el bronce de la escultura. Dicen que el calor en el taller era tan intenso que Tolsá enfermó y hasta perdió su dentadura.
Debido a sus grandes dimensiones fue toda una proeza trasladar El Caballito a su primera ubicación: la Plaza Mayor, que hoy conocemos como Zócalo. Se necesitaron cuatro días para lograrlo, a pesar de que el taller se ubicaba a unas cuantas cuadras.
Después de la Independencia, el nuevo gobierno quiso destruir la escultura porque representaba a la monarquía española. Afortunadamente, el político, empresario e historiador don Lucas Alamán logró convencer al presidente Guadalupe Victoria de conservarla por su valor artístico.

Con el fin de proteferla fue llevada al edificio de la Universidad donde permaneció casi 30 años. En 1852 las autoridades la sacaron de su encierro para colocarla en el cruce de lo que hoy es Bucareli y Paseo de la Reforma. Ahí estuvo hasta finales de los años 70 del siglo XX, perdida entre los edificios y el tráfico.
En 1979 El Caballito volvió a cabalgar cuando se tomó la decisión de ubicarlo frente al edificio del Palacio de Minería que también fue diseñado por el arquitecto Tolsá. Desde entonces, podemos admirar la escultura con mayor tranquilidad y apreciarla como obra de arte.