Las calles del buen vestir
1898
La calle de Tacuba y Bolívar eran famosas por sus camiserías. La mayoría pertenecían a inmigrantes españoles. Algunas todavía existen, como la camisería Bolívar, fundada en 1898. Otras, como Casa Rionda, que abrió sus puertas en 1906, se cambiaron a diferentes zonas de la ciudad. Sin embargo, muchas desaparecieron porque las familias de los antiguos propietarios no quisieron hacerse cargo del negocio.
A mediados del siglo XX, habá en la zona un promedio de doce camiserías que eran frecuentadas por clientes locales y de provincia. Además de camisas, vendían corbatas, pantalones, guayaberas, calcetines, pañuelos, mancuernillas, chamarras, chalecos, bufandas, trajes de baño y suéteres, entre otros artículos para caballeros. Algunas contaban con sus propios sastres para hacer la ropa a la medida.

Hasta antes de las grandes crisis económicas del último tercio del siglo pasado, gran parte de los artículos que vendían estos negocios se importaban de Europa. Por ejemplo, algunos traían paraguas y bastones de España; otros encargaban camisas a la última moda desde París.
A pesar de que había mucha competencia, el personal de las camiserías se llevaba muy bien. Se ayudaban unos a otros e iban juntos a jugar billar o a tomar café. El éxico de estos negocios se debía a la esmerada atención que ofrecían a sus clientes. Algunos empleados recuerdan con emoción que tuvieron la fortuna de vestir a personajes como Cantinflas o al escritor Hugo Argüelles, entre muchas otras celebridades.

Durante la restauración del convento de Betlemitas ocurrió un hecho insólito. En uno de los antiguos locales comerciales del edificio se encontraron documentos y facturas de la camisería El Águila, que databan de los años veinte. Por esta razón, el nuevo museo decidió recrear este negocio en una de las accesorias que dan a la calle de Bolívar.
El edificio de Betlemitas también alojó las camiserías Tres equis, La Villa de Vinueza, Señorial, Zaga y Appleton.