Taza y plato
1757
En la construcción del nuevo convento de los Betlemitas se incluyeron locales comerciales con acceso directo a la calle pero aislados del interior. Esta condición permitía resguardar el conjunto y ofrecía una fuente de ingresos para los religiosos.
Los Betlemitas destinaban la renta que recibían por estos espacios a las necesidades del hospital y a mantener su convento. Al inicio los locales se rentaban en 8 pesos mensuales, excepto el que tenía vivienda y se alquilaba a una vinatería, por el cual se cobraban 28 pesos. En algún momento, para evitar que se desocuparan, la renta bajó hasta 6 pesos.

Las accesorias eran de "taza y plato" porque la disposición de tienda y trastienda que habían en la planta baja se repetía en el piso de arriba. Las 12 que daban a la calle de Vergara (Bolívar) y las cuatro que estaban sobre San Andrés (Tacuba) eran iguales, salvo la que se encontraba en la esquina.
La naturaleza comercial de esos espacios se mantuvo durante más de dos siglos, hasta que iniciaron los trabajos de restauración del edificio a principios de los años 90. Ahí hubo fondas, cantinas, boticas, joyerías, relojerías, cristalerías, imprentas, zapaterías, camiserías, un consultorio de dentista y tiendas de ropa.

Actualmente, en dos de las accesorias originales el MIDE recrea dos negocios antiguos: el almacén de ropa El Águila y un estudio fotográfico de finales del siglo XIX. La tienda luce como se habría visto en 1928 gracias al mobiliario, ropa, notas y recibos. Si bien no hay indicios de un estudio fotográfico en alguno de esos locales, sí hubo varios en la calle de Vergara y el que está en el museo simula el ambiente en el que se tomaban las fotografías de estudio de aquel entonces.