La Casa de Belén
1658
En 1651 llegó a la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua, en Guatemala Pedro de Betancourt. Pedro había nacido en Tenerife, en las islas Canarias. Tenía 25 años y la ilusión de convertirse en sacerdote y misionero en tierras americanas.
Impulsado por su amor al prójimo, Pedro se convirtió en fraile de la orden Tercera de San Francisco y agregó a su nombre de pila el del santo que sería su patrón: San José. Desde entonces sería conocido como Pedro de San José de Betancourt.
Su vocación lo llevó a ayudar a los desamparados, enseñar catecismo a los niños y cuidar a los enfermos. Muy pronto se dio cuenta que muchos convalecientes carecían de los recursos para continuar con su tratamiento al salir del hospital, por lo que recaían o morían a falta de cuidados.

Con la intención de atenderlos, solicitó donativos y en 1658 adquirió un terreno y una casa con techo de paja. Un día, alguien regaló a fray Pedro una imagen de Nuestra Señora de Belén. A partir de ese momento, la casa comenzó a ser llamada "Casa de Belén".
Pedro de San José de Betancourt murió en 1667. Para ese entonces, la Casa de Belén había crecido gracias a los donativos de los vecinos y contaba, además, con una escuela de primeras letras. El hospital atendía de doce a quince convalecientes, entre españoles, mestizos, indios, mulatos y negros libres.
Aunque el hermano Pedro sólo fundó este primer hospital, con su ejemplo y dedicación sentó las bases para que la hermandad hospitalaria de Nuestra Señora de Belén se convirtiera en la orden religiosa de los Hermanos de Belén o Betlemitas, la primera de su tipo en América.