Mujeres a cargo
1670
Una de las primeras pacientes del hospital de Belén en Guatemala fue una anciana que el propio fray Pedro de San José de Betancourt cuidó con gran devoción. Sin embargo, cuando ella murió el religioso decidió no recibir más mujeres para evitar cualquier tentación. Desafortunadamente, esta medida dejó desprotegidas a muchas convalecientes que requerían esos servicios de manera urgente.

Cuando gray Rodrigo de la Cruz se hizo cargo de la hermandad fueron a verlo dos viudas (madre e hija) que se ofrecieron a lavar y remendar la ropa de los enfermos. Aprovechando su buena disposición el religiodo les propuso alquilar una casa cerca del hospital para atender a mujeres convalecientes. De este modo surgió el beaterio de Nuestra Señora de Belén, el primero de su tipo en América.
Animado por tan noble labor un mercader decidió financiar la construcción de una enfermería y proveerla del mobiliario e insumos necesarios para su operación. Al poco tiempo, rece mujeres se hacían cargo del hospital por lo que el obispo les permitió tomar el hábito de la tercera order franciscana.

Como no eran monjas, no se cubrieron la cabeza, pero decidieron vivir en clausura y cumplir con las normas de los hermanos de Belén. Con el tiempo, también adoptaron la vestimenta de los Bethlemitas.
El Papa aprobó las constituciones de los Betlemitas en 1728. Aunque sus hospitales no fueron tan numerosos como los de los hombres, sobrevivieron a la extinción de las órdenes hospitalarias en 1820. De hecho, el beaterio de Belén en Guatemala sigue funcionando y ha servido de modelo para la restauración de la orden masculina.