Pobre edificio rico
1871
En su época de esplendor, el conjunto betlemita incluía el hospital, la escuela de primeras letras y la iglesia, que era la parte más antigua, así como el convento, que era la más reciente. A la salida de los religiosos, la propiedad se dividió y tuvo distintos usos. En la segunda mitad del siglo XIX, el convento pasó a manos de particulares que lo acondicionaron como vivienda y hotel.

La vocación comercial de las accesorias se mantuvo, pero alrededor del claustro principal se construyeron departamentos de dos niveles. Las adaptaciones se hicieron procurando reducir los costos y utilizar lo ya construido. en la planta baja se tapiaron los arcos; en el segundo piso se aprovecharon las antiguas celdas de los religiosos y la doble altura de los corredores interiores. las ventanas se convirtieron en puertas y se instaló un corredor volado alrededor del patio para dar acceso a las viviendas.

Los departamentos eran muy amplios y elegantes; tenían pisos de duela y escaleras de caracol que conectaban los diferentes niveles. Algunos eran oscuros, sobre todo los que no tenían balcones en la calle, pero contaban con su propio espacio en la azotea.
Debido a las rentar congeladas el edificio se fue deteriorando. Los departamentos de la planta baja se convirtieron en talleres y bodegas de las accesorias. Los del segundo piso fueron ocupados por personas de escasos recursos que venían de otros estados de la República.

El dueño se olvidó del mantenimiento y empezó a alquilar los espacios con la condición de que los inquilinos se hicieran cargo de las reparaciones. A su vez, estos dividieron las habitaciones para subarrendarlas a otras personas. Uno de los departamentos más grandes llegó a ser conocido como "el pueblito", porque lo habitaban doce familias.