Un edificio extraordinario
1754
Cuando los Betlemitas llegaron a la Ciudad de México ocuparon un edificio en la calle de Villerías (Filomeno Mata), El inmueble hacía las funciones de convento, hospital y escuela de las primeras letras; además contaba con su propia iglesia.
Aunque ese edificio era amplio y adecuado para los enfermos e indigentes, muy pronto resultó insuficiente para alojar a los religiosos. Con la intención de construir un nuevo convento, los hermanos reunieron limosnas para comprar las casas vecinas, sobre las calles de San Andrés (Tacuba) y Vergara (Simón Bolivar).

Siguiendo la tradición de la orden de trabajar con los mejores arquitectos de la época, los Betlemitas contrataron a Lorenzo Rodríguez, famoso por la construcción del Sagrario de la Catedral Metropolitana.
La ampliación fue terminada en 1768 y contaba con una portería, escalera monumental, un claustro principal y otro para los novicios, celdas para los religiosos y un conjunto de accesorias que se rentaban para viviendas y comercios.
El edificio destaca por su proporción y armonía, prueba de los profundos conocimientos matemáticos del arquitecto. También llama la atención por sus contrastes. Los marcos de las puertas y ventanas son de cantera, en oposición a los colores rojo y negro de los muros de tezontle, la piedra característica del valle de México.

El claustro principal está rodeado de arcos muy altos y esbeltos, que abarcan la planta baja y el entresuelo del edificio. Alrededor de las ventanas, pilastras y cornisas del segundo piso observamos ondulantes adornos de cantera que crean una agradable sensación de movimiento.
El convento de los Betlemitas es uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura barroca de la Ciudad de México. Por fortuna, fue restaurado para albergar al MIDE, Museo Interactivo de Economía.